“A quién le pedimos ayuda cuando no sabemos llegar a algún sitio???!!!!!”
Y ahí tenemos a mi hijo Miguel gritando: “AL MAPAAAAAAAAAAA”
“Soy el mapa, el mapa, el mapa…”
Seguro que tenéis metido el soniquete de la canción de Dora en vuestro cerebro si tenéis hijos, sobrinos pequeños y lo tenéis ahí persistente y lo lleváis con vosotros para acompañaros y martillearos en cualquier actividad de vuestra vida. Dora, dora, Dora exploradoraaa… Así hasta que la criatura cumpla años y empiece a ver otros dibujos. Entonces ya no cantaréis “dora, dora, dora la exploradoraaaaaaa”, pasaréis a cantar “quién vive en la piña debajo del mar?” o con suerte “más o menos 100 días hay de vacaciones y empiezan las clases de nuevoooo” o doraimon… Eso o que tú hayas decidido vivir un momento revival con ellos y descargarte todos los capítulos de Willy Fog, de Erase una vez el hombre, de Dartacán, etc. para verlos con ellos en verano en los momentos de “nooooo, siesta nooooo”. Entonces sí que se abre una espita en tu cerebro y te pones a cantar “son 80 días son” de forma incontrolada y en los momentos más insospechados de tu existencia.
Esto es así. Asúmelo. Estas músicas están creadas para enganchar a los niños y para taladrar el cerebro de los padres.
No luches contra ellas, es irracional, no podrás dejar de cantarlas!!! Y lo peor es que si por algún motivo comienzas a cantarlas en voz alta te encontrarás un coro de padres cantando contigo!! Ja, ja, ja!
Pues eso, que para el segundo cumple de Miguel le hice estas galletas de dora para compartirlas con sus amigos de la guarde y durante varios días los papás de las criaturas tenían esta canción en su cabeza (en realidad esta es una licencia literaria, no tengo ni idea si los demás papás se saben la canción de… “dora, dora, dora la exploradora”)
Utilicé un cortante de balón de rugby, que tiene la forma idónea para la cabeza de esta “adorable criatura” (nótese la ironía) y es que tantas aventuras no caben en un cerebro tamaño estándar, necesita una cabeza XL.
Al sentarme con la “galleta en blanco” para empezar a decorarla tuve dudas sobre cómo hacer los ojos, al principio pensé en hacerlos una vez seca la carita, pero de este modo quedarían demasiado saltones, de modo que para que le quedara una expresión más dulce, decidí aplicar “lo blanco de los ojos” con la cara aún húmeda y seguido el marrón del iris, el negro de la pupila y el puntito blanco que le da ese brillito tan especial a los ojos. De este modo quedaron unos ojos lisitos y, yo creo, que bastante cercanos al dibujo original de Dora.
Me gustó mucho el resultado. Si bien reconozco que con tantos tonos de marrón queda una galleta un poquito apagada, echo de menos algo de rosa… pero por otro lado, apropiado para un niño. Sí, feministas del mundo, bastante tengo con que mi hijo ande por ahí con una mochilita rosa de Dora… podré elegir al menos los colores que le pongo en sus galletas!! Ja, ja, ja!!
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Qué bien que te han quedado! Todos los detalles perfectos! as acertado con lo de los ojos, y aunque queden un poco apagadas como dices, seguro que los niños quedaron alucinados con esas Doras. Besos.
No conocía tu blog y a través del “reto de los corsés” te he buscado. Me gustan mucho tus galletas, además de los diseños valoro mucho que toda la decoración sea de glasa . El corsé que has hecho me encanta. A partir de ahora voy a seguir todos tus trabajos Un abrazo, Libra.
A mi me ha pasado lo mismo llevaba tiempo leyendo facebook pero no me llenaba y al ver lo de lor corses me he pasado la tarde de blog en blog, algunos ya los conocia pero el tuyo no. ¡¡¡¡que tarde más estupenda con todas vosotras!!! y que buenas maestras que sois.
Saludos