Hace unos días terminaron las clases para los más pequeños, y quise hacer estas galletas para la profesora de mi hijo Eduardo que termina 2º de infantil.
Son un particular reconocimiento a su trabajo y el de aquellos maestros que se entregan sin medida a sus alumnos, nuestros hijos, que les acompañan en su crecimiento no sólo académico sino también personal, que van satisfaciendo sus demandas inagotables de curiosidad, que les abren los ojos a la vida y les acompañan en sus pequeños descubrimientos día a día.
Así es Begoña, una maestra de las que deja huella y con la que Eduardo aún tendrá la suerte de continuar descubriendo el mundo el próximo año.
Feliz y merecido descanso veraniego!!
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Rocío, qué bonitas!
Me encantan los libritos y los cuadernos.
Te han quedado genial.
Un abrazo,
Ana
son graciosisimos y todo un detalle