Rudolph, el reno más famoso de la navidad, vuelve a casa con la misión cumplida.

No conocía cuál era la historia de este reno tan gracioso de nariz roja, afortunadamente la Wikipedia nos saca de muchos apuros. Así he sabido que esa nariz es un foco que un hada le colocó y que era motivo de burla de su manada. Pero una Nochebuena, una tormenta de viento y nieve impedía que los demás renos pudieran tirar del trineo y comenzar a repartir los regalos, hasta que Papá Noel decidió ponerle al frente de los demás renos para que con la potente luz de su nariz pudiera guiarles en el difícil viaje. De esta forma Rudolph se convirtió en el héroe de la Navidad, se ganó la admiración de sus compañeros y Papá Noel le hizo fijo en plantilla, bueno, en realidad, fijo-discontinuo porque sólo trabaja una noche al año…

Todo esto para enseñaros esta monada de galletas, que son de las que a mi me gustan, con poquito glaseado para poder comerlas sin remordimientos y sin que la glucosa nos suba por las nubes.

Pues eso Rudolph, hasta el próximo año!! recarga la batería de tu naricilla y no te olvides de guiar a Papá Noel hasta mi casa!!

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1 comment


  • IFeelCook diciembre 28, 2011 at 22:40

    ¡Son unas galletas súper bonitas! E ideales, mmmm, libres de remordimientos :D ¡Feliz Navidad!
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